Durante una hora, vuestro equipo se enfrenta a algo que ninguno ha hecho nunca. Y lo resuelven juntos.
Como cigarreras de Triana de 1850. Nadie llega sabiendo, y eso iguala la sala en el primer minuto.
María se reencuentra con Antonio. Lo que ella no dice con palabras lo dice bailando, con el toque por tangos.
Uno entra por los objetos, otro por el baile, otro por el ritmo. Cada uno encuentra su manera, y todas suman en la misma dirección.
Salís habiéndoos visto de otra forma, y con una referencia común que dura mucho más que la hora que ha durado.
Hasta catorce personas. Una hora en la que todos aprenden lo mismo desde cero y cada uno descubre en qué es bueno. Para grupos mayores, consultadnos.
Amigos, familias, celebraciones. La sala entera para vosotros, y una historia que después solo vais a poder contar entre todos.
Contadme cuántos seréis y qué días os vienen bien, y os escribo con propuesta y precio. Suelo responder en menos de un día.